En el foto se ve el triste destino del mobiliario urbano (bolardo y placa de señalización de un edificio histórico). Un concejal tiene una ocurrencia. La contrata instala el endeble mobiliario. El vándalo lo rompe. El servicio de limpieza lo recoje. Fin de la ocurrencia. Y nuestros bolsillos un poco más vacios.
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Solo en paracaidas
Hace 16 años.
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