A pesar de mis llamadas a la Policía Local (muy amables pero preocupados sólo por los coches), al servicio de información del Ayuntamiento (muy amables pero perfectamente prescindibles) y envío de fotos a los periódicos las restricciones a la circulación de peatones y ciclistas en el jardín del Turía han aumentado.
El motivo: la instalación de un polvorín en Antiguo Cauce. La Diputación, con el inefable Sr. Rus a la cabeza piensa que el tamaño si que importa. Cuanto más pólvora gastemos, cuanto más ruido hagamos mayor será nuestro valencianismo. Realmente patético. ¡Cuánto dinero nos ahorraríamos de nuestros impuestos si algunos políticos visitaran al sexólogo o se compraran una chopper! Por lo visto al Sr. Rus el Ferrari lo le ha hecho efecto.
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