Interesante artículo de opinión aparecido en Levante .
RAFAEL RIVERA (Arquitecto)
"Hace tiempo, los vehículos dieron un golpe de Estado en las ciudades y muchos de sus habitantes, la mayoría, quedaron relegados a la categoría de peatones. Perdieron el poder sobre la calle que había sido hasta entonces su medio natural de convivencia, donde se producían las actividades más interesantes de la ciudad, el encuentro, la conversación, el juego, la expresión, y su vida quedó limitada a algo que llamaron las aceras, un invento de la resistencia para poder poner a salvo la seguridad física. Ya ven, siendo la mayoría, perdimos la mayor parte del territorio. Pero no quedó ahí. Luego llegaron los semáforos. Un artilugio que, por nuestra seguridad claro, controla el tiempo que tenemos para cruzar y por dónde tenemos que hacerlo. Más limitaciones. Y el viejo ha de acelerar su paso cansino ante la amenaza del ámbar. Y el niño ha de ir a clase de educación vial para protegerse del peligro. Eso sí, los semáforos se colocan en función de los vehículos y no de las necesidades propias del humilde peatón.Pero el poder no tuvo bastante. Llenó las aceras, ya de por sí diminutas, con artefactos de todo tipo. Farolas, buzones, bolardos, marquesinas, rótulos publicitarios, señales de tráfico, incluso el maltratado árbol y su angosto alcorque fueron a parar a la acera.Parecía una persecución minuciosa del ayer ciudadano libre y hoy peatón confinado. Y la cosa fue a más. Se permitió aparcar en la acera a las motos, incluso a los coches que, con disimulo, suben dos ruedas al terreno que no es suyo. Ésa es la historia.Pero estos días, para mi asombro, escucho en los telediarios que en la mayor parte de los atropellos los responsables son los peatones; sobre todo, niños y ancianos, únicos resistentes que no aceptan las reglas de Goliat sometiendo a David. Los viejos porque aún sueñan cómo era la calle ayer, los niños porque aún no saben el mundo urbano en el que han entrado.Pero la opinión pública insiste, no hay derecho a que crucen en rojo o por donde no deben. Habrá que poner multas, habrá que levantar vallas y barreras, por nuestra seguridad claro, para que ningún peatón salga del redil de las aceras. Y que no haya soñadores que imaginen una ciudad del ciudadano, que no haya niños corriendo detrás de una pelota que asusta a los conductores.Algún día tendremos que plantearnos seriamente rebelarnos, recuperar el poder, poner límite al vehículo y gritar a los cuatro vientos que la ciudad no es nada sin ciudadanos libres."
Solo en paracaidas
Hace 16 años.
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