Recientemente han aparecido noticias en los periódicos locales sobre la pretensión del arzobispado de eliminar los jardines que hay junto a la catedral.
Por lo que se ve tenemos mala suerte: a la Iglesia tampoco le gustan los árboles.
En las fotos se observa otro caso de aniquilación: los cipreses que había en la iglesia de san Isidoro en la calle Jaime Roig han desaparecido. ¿Tenían permiso para talarlos?
Seguramente los dueños de este espacio, que en el PGOU aparece con el color de "servicio público", aducirán que se habían secado. Nos sabemos la historia...
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