La ubicuidad del botellón es sorprendente. Cualquier excusa es buena para cepillarse una botella de JB. Hoy lo he localizado en el evento fallero por antonomasia: la Crida. En la foto se ven los restos de un acto que ha durado (la parte esencial) una escasa media hora. Lo que no sabemos es lo que nos ha costado. Al final: ¡Que limpie Rita!
Solo en paracaidas
Hace 16 años.
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