La Comunidad Valenciana es conocida por su desprecio al medio ambiente. Uno de los aspectos más graves es el de la iluminación pública. Son tres las razones principales: derroche energético, mal uso del dinero de nuestros impuestos y contaminación lumínica.
Uno de los ejemplos más sangrantes son las farolas de supuesto "estilo isabelino" elegidas por el concejal de alumbrado Juan Vicente Jurado. Seguramente este hombre, que no tiene ni idea de eficiencia lumínica, pensó que lo mejor para el entorno de la estación de autobuses y Nuevo Centro eran las malditas farolas.
¿Para cuándo semáforos de estilo isabelino?
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